Julio García Celorio

A punto de cumplir veinte años desde la constitución de Nueva Vida como entidad, seguimos entusiasmados contribuyendo con la Justicia Social y comprometidos con la dignidad de los seres humanos sean cualesquiera las circunstancias en las que estos se encuentren. En este saludo para la memoria quiero reconocer al equipo de profesionales y voluntarios de Nueva Vida, por su trabajo profesional y técnico, principal activo de nuestra entidad.
Nuestro quehacer comienza al reconocer una necesidad o injusticia, querer buscar la forma de resolverla y encontrar vías que den respuestas a las personas. Las líneas en las que trabajamos no fueron buscadas por nosotros mismos, sino que más bien llegaron…. hombres y mujeres privados de libertad, víctimas de Explotación Sexual, así como colectivos desfavorecidos, pidiendo ayuda.

El origen de la entidad se remonta al año 1998 y desde el principio ha estado impulsado por la compasión y búsqueda de la justicia que los fundadores encontramos en nuestra fe cristiana. Seguimos creyendo que todos los hombres somos iguales y deberíamos ser tratados desde la igualdad. La tan manoseada y de la que tanto se habla justicia social es un principio que difícilmente se puede aplicar, sino es precisamente, reconociendo en uno mismo la injusticia y mirando al otro como igual.

El pasado año nos ha aportado como entidad muchas alegrías al ver a hombres y mujeres, encontrar salidas y respuestas a sus circunstancias, cómo podréis comprobar en los números y estadísticas que veréis en las páginas de esta memoria. Los números son importantes, pero las experiencias que hemos vivido al lado de ellos, las emociones, así como, acompañamientos en los intentos fallidos no se pueden cuantificar, sin embargo, prevalecen las relaciones que durarán en el tiempo.
Cada usuario ha sido y es muy importante para la entidad y nuestra meta está en que, aunque la entidad crezca, las personas y las relaciones deben ser valoradas como lo más importante. 

A tenor de los resultados y el entusiasmo que esto nos aporta queremos seguir en la senda de la que partimos adaptándonos a las nuevas necesidades y agudizando el ingenio para seguir colaborando en la construcción de una sociedad más justa y humanizada. Gracias a las entidades tanto públicas, como privadas que han creído y siguen creyendo en el trabajo de Nueva Vida en favor de las personas. Desde estas líneas quiero expresar mi gratitud en nombre de los que componen esta familia de NV y en el mío propio.
Gracias también a Dios que nos ayuda y provoca a este trabajo de amor a los demás, no con paternalismo, sino de un modo fraternal.

Alguien dijo: “Lo mejor está por venir”, así lo creemos y deseamos, y para verlo, ahí estará
nuestra contribución.