En respuesta a la crisis generada por el #COVID19, la ONG cántabra Nueva Vida amplia algunos servicios para llegar a todas aquellas personas que lo necesiten.

Desde la semana pasada, el equipo de psicólogos de la Asociación Nueva Vida está atendiendo telefónicamente a todas aquellas personas que necesitan apoyo en la gestión de crisis emocionales, agravadas o provocadas por el confinamiento.

“Estamos proporcionando recursos para que resulte más fácil aceptar y actuar en la situación que vivimos”, afirman desde la ONG. “Muchas de las personas que atendemos sufren ansiedad, nerviosismo y miedo, emociones muy frecuentes en situaciones de aislamiento propias de una cuarentena por epidemia”, aseguran. Por eso, desde Nueva Vida, han elaborado un documento con pautas para gestionar estas emociones. El texto “¿Es normal todo lo que siento?” está disponible en su página web y redes sociales.

Por otro lado, el equipo de voluntarios de la ONG (habitualmente involucrado en diversos proyectos), está enfocando sus esfuerzos en este momento en atender las demandas de personas en situación de dependencia, con dificultad para hacer tareas básicas, o con alto riesgo de contagio, como las personas mayores. Actividades como hacer la compra de alimentos o productos de farmacia, pasear animales de compañía, o hacer recados imprescindibles son algunas de las tareas que realiza el equipo de voluntarios. Las zonas de cobertura del servicio son Santander y Torrelavega.

Para solicitar cualquiera de estos servicios puedes escribir a secretaria@asociacionnuevavida.org o llamar a los siguientes teléfonos: para apoyo psicológico 942 343428; atención a la dependencia 942 343428 (Santander) o 627323508 (Torrelavega).

“Con la ampliación de estos servicios estamos tratando de llegar a todas las personas que lo necesiten con los recursos que tenemos”, ha señalado el presidente de la Asociación, Julio García Celorio.

Personas en riesgo en tiempos de coronavirus

El trabajo de Nueva Vida está enfocado en colectivos con un alto riesgo de exclusión social. Principalmente, víctimas de trata con fines de explotación sexual, solicitantes de asilo y protección internacional, y población privada de libertad.

Según explica Julio G. Celorio, en contextos de crisis la situación de estos colectivos es susceptible de verse agravada o empeorada. “Por un lado, sabemos que el coronavirus no frena a los puteros que siguen acudiendo a pisos y lugares donde no hay ningún tipo de control; por otro lado, las fronteras están aún más cerradas que antes y las vías de acceso y condiciones de la migración se vuelven más peligrosas; y la población en privación de libertad ve restringida su ya escueta vida social…”

Por todo esto, el trabajo es en ocasiones “desalentador”. No obstante, en situaciones de crisis también brota la “solidaridad”. En Cantabria, por ejemplo, empresas, asociaciones, grupos de vecinos y vecinas se han organizado y han creado redes de apoyo. “Cantabria es (y siempre lo ha sido) muy solidaria. Y esto es tremendamente emocionante”.

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