Pautas para aceptar y actuar en la situación que vivimos

Desde la Asociación Nueva Vida, en su práctica habitual, se atienden diferentes sectores de gran vulnerabilidad. Desde el momento que el Gobierno declara el estado de alarma por el #COVID-19, se pone en marcha un servicio de asistencia social, económica y psicológica para ayudar a nuestros usuarios a afrontar sus necesidades, inquietudes, comprensión de la magnitud del problema, así como la ansiedad que de manera general se vive en una situación como la actual.

El equipo de psicólogas y psicólogos de la Asociación, que en su trabajo diario ayudan, acompañan e intervienen con personas con dificultades extremas, hemos querido desde el confinamiento, proporcionar recursos a todas aquellas personas con las que trabajamos, para que les sea más fácil aceptar y actuar en la situación que vivimos.

Utilizaremos algunos testimonios que nos permitirán resumir algunos síntomas que pueden estar viviendo nuestros usuarios/as y población en general.

  • Hace unas semanas tuve un ataque de pánico muy fuerte y desde ese día estoy paralizada, me han despedido del trabajo y tengo una situación económica precaria. Siempre he sido una persona luchadora y me siento bloqueada, tengo mucho miedo.
  • Estoy viviendo sola y no puedo evitar sentirme ansiosa y deprimida.
  • En ocasiones tengo palpitaciones, dolor de estómago y creo que está relacionado a lo que estamos viviendo, porque a mí nunca me había pasado esto.
  • Vivo con mi novio y mi hermano, siento pánico de pensar que les pase algo a ellos que son los que salen a trabajar.

Los problemas de ansiedad constituyen una importante problemática en una situación de aislamiento propia de una cuarentena por epidemia.

El miedo, la ansiedad y el nerviosismo pueden aparecer hasta en un 20% de la población en una situación como la actual, además se puede ver agravada en función del tiempo que dure el aislamiento. Pero también influyen otros factores como el hecho de no comprender por qué estamos reaccionando así.

El miedo está biológicamente programado para que aparezca en situaciones de peligro. Como otras emociones, nos dirige a reaccionar para alejarnos o afrontar este peligro. Pero solo podemos conseguirlo a través de un miedo ligero o moderado que nos da energía para buscar soluciones adecuadas. En ocasiones, también aparece de forma intensa, por lo que intentaremos no evitarlo, solo aprender a disminuirlo.

Es importante saber disminuir un miedo intenso, sobre todo cuando se acompaña de palpitaciones, nerviosismo, dolor de estómago y sensación de ahogo. Esta respuesta es producida por el cerebro para afrontar situaciones de ambigüedad e incertidumbre, por lo que es muy importante contar con información contrastada (OMS, Gobiernos Nacionales y Autonómicos, Medios de comunicación fiables) y con una conducta resiliente.

Algunas pautas para gestionar el miedo intenso:

  • Respiración diafragmática. Aprende a respirar con toda la capacidad pulmonar.
  • Valida tus emociones, identificando, aceptando y respetando lo que estás sintiendo. Sentir algo negativo en este momento de tu vida (tristeza, miedo, irritabilidad, preocupación), es indicativo de salud y de capacidad de actuación. Son tus señales para poder cumplir con las indicaciones establecidas.
  • Observa los distintos pensamientos que están produciendo tu miedo (“no voy a ser capaz de afrontarlo”, “será el fin cuando me quede sin dinero”, ¿qué pasará con mi familia?, “¿y si me contagio, y si se contagia mi familia?”). Como comprobarás, estos no son pensamientos objetivos ni están basados en datos reales. La posibilidad de que algo ocurra, no tiene por qué coincidir con su probabilidad de existencia. ¿Es posible que algunos de tus pensamientos ocurran? Sí. ¿Es probable que vivas esas situaciones? Depende. Entonces afrontemos el riesgo adecuadamente.

¿Cómo lo hacemos? Siendo resiliente.

Estamos sometidos a una situación que nos doblega, intentemos recuperar nuestra forma original.

  1. Cumple con el confinamiento y las orientaciones de las autoridades sanitarias.
  2. Sigue una rutina diaria, levántate todos los días aproximadamente a la misma hora, aséate, vístete como si fueras a la calle y desayuna. Es importante cuidar la alimentación. Mantén la higiene del sueño.
  3. Accede a información sobre las consecuencias que se están generando en nuestro país y a nivel mundial, pero a través de fuentes fiables, sin caer en el exceso de información. Con dos veces al día que dediques a escuchar noticias, estarás actualizado de la realidad que se está viviendo. De esta forma comprobarás que existen países que están saliendo del problema, que las cifras de personas curadas son bastante elevadas, que nos acompaña un gran equipo de profesionales y personas en general que nos cuidan.
  4. Busca información en tu comunidad sobre los recursos que están a disposición de la ciudadanía para ayudar a afrontar la situación económica. Ponte en contacto con Asociaciones que ofrecen ayudas humanitarias.
  5. Distráete con algunas de estas actividades:
    • Mantén tu casa limpia y ordenada
    • Arregla esos armarios que siempre están desorganizados
    • Prepara comidas sanas y disfruta comerla en familia
    • Realiza ejercicios diariamente
    • Práctica alguna técnica de relajación (meditación, yoga, mindfulness)
    • Llama por teléfono a tus familiares, cercanos y lejanos y aquellos amigos que hace mucho no sabes de ellos
    • Escucha noticias fiables
    • Lee todos esos libros que soñabas con leer algún día
    • Escribe un diario, poemas, palabras alentadoras para aquellas personas que nos cuidan
    • Realiza videoconferencias diarias con tus familiares más cercanos, hablen de programas de entretenimientos, de novelas leídas, de trastadas que hagan los críos en casa, ocurrencias simpáticas de los familiares para hacer reír a los niños/as, etc.
    • Ordena tus carpetas del ordenador con toda aquella información que ni sabes dónde está
    • Cuida tu piel, arregla tu pelo, dedica un tiempo a ti
    •  Invita a la familia a participar en juegos de mesa
    • Mira documentales en la televisión
    • Busca aquellas películas antiguas que has disfrutado tanto y hace tiempo no ves
    • Pon los videos de aquellas actividades del colegio de tus hijos en las que han participado y ríanse juntos.

Cuidándote, cuidando a los demás y cumpliendo las reglas del juego, también serás un héroe o heroína de esta historia.


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